Visitas Guiadas Educativas


"La educación es un acto de amor, de coraje; es una práctica de la libertad dirigida hacia la realidad a la que no le teme, sino que busca transformarla por solidaridad, por espíritu fraternal.”


Paulo Freire


“La educación, como práctica de la libertad, implica la negación del hombre aislado del mundo, propiciando la integración.”

Topía


domingo, 14 de junio de 2020

La Asociación “Nativos de Almirante Brown” o ahora ANPAB






La  Asociación “Nativos de Almirante Brown” o ahora ANPAB       

                                                                                                                    Por Prof. Silvia Roxana Leys


          La Asociación de Nativos de Almirante Brown fue fundada el día 27 de julio de 1947, con la presidencia de Don Enrique J. Lazzati, Vice. Angel Finoia, Secretario Horacio Moggia, Pro Amadeo Barcalde, Tesorero Sebastián P. Sólimo, Pro Arturo Frangi y Vocales: Pedro Scabini, José Mársico, Pedro Tassi, Alfredo Rigoll, Roberto Moggia, Pedro Liberti, José R. Zomero, Julio Arín y otros colaboradores.

          Surge gracias a la idea de un grupo de personas que tenían los mismos sentimientos de pertenencia y la necesidad de preservar la historia local del Pueblo Almirante Brown, o sea, de la ciudad cabecera Adrogué del Partido de Almirante Brown. Esto es debido a que todos eran amigos desde la infancia y cada vez que se reunían recordaban los momentos felices pasados llenos de travesuras realizadas en calles, escuelas y distintas instituciones. Por consiguiente, se pusieron de acuerdo para que esas  reuniones se materializaran en un organismo vital, en una institución útil para dar y recoger en beneficio público. Porque para ellos era menester trazar una traza en la conducta de la gente.

          Los objetivos de la asociación para la aceptación pública son:
  • Arraigar el más profundo cariño al suelo que se ha nacido.
  • Recordar y hacerlo recordar el bien que nos ha hecho los que nos precedieron en nuestro Partido, como fundadores, bienhechores y propulsores de instituciones de bien general, educadores, etc.
  • Fomentar con altas miras, el más grande acercamiento, con fines culturales sin tendencias políticas ni religiosas.
  • Rendir culto a la amistad y dignificar a la Sociedad en que se vive.
  • Construir nuestra propia historia.

          De allí en más los “Nativos” comenzaron a recopilar información de los hechos, anécdotas a fin de de “Preservar el Patrimonio geográfico e histórico”. Ellos piensan que “las cosas deben conservarse porque la destrucción implica un atentado contra la misma historia”.

          Sin embargo, en un primer momento la entidad exigía como medida de origen, para el ingreso de las personas de ambos sexos, justificar el nacimiento en el Pueblo Almirante Brown,  Adrogué y buenos antecedentes, sin discriminar negativamente su condición social. Porque era importante el arraigo desde la cuna, la familia, etc. Los valores positivos morales eran indispensables.

          De esta manera se hicieron actores activos de nuestra historia browniana.

          Agradecemos mucho que con el tiempo nos hayan permitido a todos los vecinos que vivimos hace muchos años en el Partido Almirante Brown ser parte de su Asociación.

          Desde 1983 funciona ANPAB en el Castelforte. 

          El Castelforte fue parte de la casa quinta de José Canale, el ingeniero que diseñó la traza de Pueblo Almirante Brown, fundado el 29 de septiembre de 1872 según los vecinos. 

https://www.facebook.com/NativosdeAdrogue/

Poesía escrita por el "Nativo cartero" de Adrogué y José Mármol Agustín Severo Labadía





viernes, 12 de junio de 2020

El carnaval en la República Argentina



El origen del  carnaval en la República Argentina

Por Prof. Silvia Roxana Leys

          Los carnavales en la República Argentina comenzaron a celebrarse con la llegada de los españoles, durante la mitad del siglo XVIII. Eran y son  fiestas populares paganas de iniciativa popular. No obstante, se practicaban tomando en cuenta cuarenta días antes de la Pascua Cristiana, la cual se recuerda todos los años en Semana Santa, ya que los habitantes de esta Nación siempre han sido mayoritariamente cristianos.

          En un principio eran fiestas de mucho color, bailes y algarabía. Por eso, Juan José Vertiz instauró los bailes de carnaval, en el año 1771.

          Seguidamente, en 1775, el Virrey Arredondo decidió prohibirlos por causa de los daños y perjuicios ocasionados entre semejantes, o sea, en la práctica se falta el respeto a las buenas costumbres. Esto era  porque se tiraban harina, huevos podridos y agua que estropeaban las vestiduras tan costosas.

          Sin embarco, durante la época de Manuel de Rosas los carnavales se practicaron igual en privado.

          Por un lado, la élite social se reunía en alguna casona para tirarse agua y huevos entre sí, especialmente era el juego preferido por las damas de alta sociedad.

           Por el otro, los pobres negros en general también se reunían en algún lugar para celebrarlo, pero de otra manera. Ellos se divertían bailando y cantando al ritmo del “Candombe”. Dentro de este, preparaban  “El día del entierro”,  el cual consistía en quemar un muñeco de paja al que llamaban “El Judas”.
           
          Por lo tanto, en 1839, debido a que la población de Buenos Aires celebraba el carnaval en privado se permitió tres días de juegos, donde podían usar máscaras con permisos especiales, exhibirse en las comparsas y tirar fuegos artificiales.

          Los carnavales al principio parecían bastante inofensivos y se cuestionaban por  insignificancias, pero pronto surgieron los verdaderos problemas. Ya que en estos, los malhechores aprovechaban a efectuar sus vandalismos, derivando en peleas, borracheras, violaciones, robos y hasta asesinatos.  

          En consecuencia, el Gobernador Rosas influenciado por la curia prohibió el Carnaval mediante el Decreto del 22 de febrero de 1844.

          Recién en 1869, el presidente Domingo Faustino Sarmiento lo restableció con mucha alegría. Fue el primero en concurrir a todas las comparsas, murgas, corsos, juegos de agua, etc. Por consiguiente, los integrantes de las comparsas le obsequiaron una medalla alusiva y lo nombraron “El Emperador de las máscaras”.

          El carnaval antecede a las Pascuas cristianas, a la época en que los fieles deben procurar acercarse más a Cristo Jesús cumpliendo ciertos ritos de abstinencia. Por lo que se considera al carnaval  “el tiempo de oscuridad”  donde se permite disfrazarse y en cambio, en las Pascuas “tiempo de Luz”, es donde se necesita ser auténticos. De esta manera se representan los tiempos judíos y cristianos, es decir, tiempos de Ley y de Gracia.

          En la ciudad cabecera del Partido Almirante Brown también se celebraron los carnavales. Como por ejemplo, el Carnaval de 1903 fue memorable.

          Según el Diario La Razón del año 1903, había dos corsos, uno sobre la calle Esteban Adrogué y otro sobre Bynnon y Drumond.

          El corso de la calle Esteban Adrogué se extendió  hasta la estación del Ferrocarril Adrogué debido a la gran cantidad de carruajes. Hubo juego de agua, serpentina y flores el cual se sostuvo toda la noche alumbrados por la luz eléctrica, provista de un motor de usina local, colocado en 1890. Aunque con algunos cortes de suministros de luz repentinos, donde por momentos se encontraron netamente en la oscuridad.

          El corso de las calles Bynnon y Drumond también fue muy concurrido pero debido a lo dispuesto por el jurado a la hora de entregar los premios hubo disconformidad, ya que seguramente habían favorecido a alguien sin merecerlo. Por tal motivo, ante los incidentes la gente se dispersó tan rápidamente que no duró lo previsto. Los grupos que rechazaron sus premios fueron: “Marina Estrella del Sur” y “Habitantes de la luna”. Evidentemente, en este lugar no disfrutaron el Corso.




Espacio museográfico de mi autoría. Objetos restaurados por Fernando González y Gloria Cruz.
Planta baja del edificio histórico "La Cucaracha".

CANDOMBE
https://www.youtube.com/watch?v=WNFiZpNzhYs
https://www.youtube.com/watch?v=QnUqJIjLzh8
https://www.youtube.com/watch?v=-52DYOpeMuc


Señora cosiendo en una máquina de coser de marca Singer.
Buenos Aires 1911.
Documento fotográfico. Inventario 36619.


Los carnavales en Adrogué





Carnavales de Adrogué

Por Carlos Alberto Leumann (1948)

           La  gloria de Adrogué era sus carnavales. Llegó a rivalizar con los carnavales del Tigre. Los bailes en el hotel y los corsos por la noche, treinta años atrás. Adrogué nunca volverá a la felicidad de otra época.

          La mascarada en los jardines, entre los viejos árboles. Dominós, pierrots blancos, funambulescos, niñas gráciles, de voz musical, vestidas de damas antiguas. Faroles chinescos. Alegría que salta en los aires, y embriaga como el vino. Reír, bailar, intrigar. Parejas dichosas, bajo las enramadas, máscaras que les interrumpen el diálogo, por un rato, discretamente.

          En aquella fiesta ruidosa, desbordante, no había sitio para una disonancia grosera. Hasta las caretas grotescas y hasta los disfraces más ridículos parecían animados por un espíritu amable, por el viejo espíritu porteño, que todavía reinaba con poder absoluto en esta clase de fiestas. Todo el hotel, con la masa negra de sus eucaliptos, se envolvía en una especie de júbilo mirífico, resonaba, conmovido por el gentío alegre.

          Después de medianoche irrumpían nuevos y grandes grupos de máscaras, algunas, chorreando agua. Venían del corso, traían en la calle una animación nueva, excitadas, ansiosas, palpitando en la vida rápida del carnaval maravilloso.

          ¡Qué corso de Adrogué! Yo he leído descripciones de corsos famosos en antiguos carnavales de Europa. Los de Roma, los de Niza. Descripciones bien hechas, artísticas, entusiastas. Juro que tales fiestas no podrían comparar con los corsos clásicos de Adrogué. Había en ellas algo de íntimo y amable  y de fin social en medio del bullicio. Algo exquisito, único. Se jugaba con flores, con serpentinas y con agua. Con pomos, bombas y hasta con baldes. Todo era permitido, la vigilancia policial no existía.

          ¿Para qué?  Allí todo el mundo se respetaba, los límites de la libertad los ponía el acuerdo común, tácito. Bajo los focos eléctricos, su luz cribaba acá y allá la de los braecks, llenos de máscaras,  o de mujeres con las caras descubiertas, lindas, y todas encapotadas como monjes para defenderse del agua. Veredas, balcones, el medio de la calle, las personas y los árboles, todo parecía palpitar con una especie de vida fantástica, y al mismo tiempo natural y hermosa.

          Y todo eso se ha ido para siempre; no se repetirá nunca. Como si un viento de maldición hubiese venido a barrer las imágenes de los bailes y corsos de Adrogué. Eso era demasiado nuestro, demasiado americano y argentino para que pudiese subsistir en el mundo dominado por odio.



                             




jueves, 11 de junio de 2020

Un dato curioso

             
                                                         Caminando por el andén de Plaza Constitución en 1871

Un dato curioso
Por Profesora Silvia Roxana Leys 

          En los orígenes de la creación del Partido Almirante Brown las damas usaban vestimentas que tapaban hasta casi el último rincón de sus cuerpos, pero ese no era un impedimento para que los caballeros lograran ver alguna parte atractiva descubierta.

          En aquel entonces, ellos aprovechaban la oportunidad de verles los tobillos  cuando subían y bajaban de los vehículos. Por eso, las estaciones de trenes y tranvías eran los lugares propicios para los fisgones.  


          Al cambiar las modas y algunas costumbres, las damas comenzaron a subir el largo de sus faldas, sin embargo no fue motivo para que dejaran de ser admiradas por los muchachos.






                                                  Pasajera subiendo al tranvía en Buenos Aires, 1920.
                                                        AGN_DDF/cAJA 486, INV: 75875.

Si de cartas se trata


          

 Si de cartas se trata

por Profesora Silvia Roxana leys

         En los primeros años del Partido Almirante Brown era muy común que la gente acostumbraba a comunicarse por carta y telégrafo. Debido a eso, Esteban Adrogué consiguió que se estableciera una Estafeta Postal, la cual primeramente estuvo a cargo de José Chazzo.

          Gracias a la gran actividad comunicativa el 15 de noviembre de 1898 se creó la Sucursal de Almirante Brown, cuyo número de registro era 114. Esta estuvo a cargo de Camila J. Juasdensvich.

          En 1919 fue nombrada para ocupar dicho cargo la sra. Ramona Canosa de Bejarano López. Ella desempeñó su puesto hasta su ancianidad.

          Posteriormente, trabajaron allí otros señores: Victor Chirichela, Emilio Camino Salas y Alfredo Membrano.

Fuente: Hemeroteca del Museo de historia Municipal "La Cucaracha"



Objeto museístico exhibido en la planta baja del edificio histórico "La Cucaracha". Restaurado por la empleada Gloria Cruz.

sábado, 6 de junio de 2020

Apagando faroles para no ver el incendio


El ùltimo Farol porteño.
AGN_DDF/Caja 489, inv.75916 
Buenos Aires. 
Último farol a gas, situado en la esquina de Avenida del Trabajo y Escalada, 
apagado el 19 de marzo de 1931
Se exhibe en el Museo Histórico Cornelio de Saavedra.
Tango, música de Aníbal Troilo y letra de Cátulo Castillo.



Apagando faroles para no ver el incendio

 por Prof. Silvia Roxana Leys

          En la ciudad de Buenos Aires, durante los siglos XVIII y XIX, la gente tenía por costumbre decir refranes y aplicar motes a cualquier persona o cosa, era muy común y corriente, por lo que todos los seres humanos al igual que cualquier cosa  estaban expuestos a merecer sobrenombres sin pensar en las emociones negativas que podían producir en otros. Además, los varones como se pensaban “cabezas de familias” se los reconocían por sus apellidos y en cambio, las mujeres, por el apellido del cual la habían obligado a casar, es decir, eran una cosa más en los bienes de un don. Sin embargo, eso no quiere decir que no haya habido mujeres con agallas para no soportar imposiciones y rebelarse. Muchas son las que hicieron historia. 
  
          Así, como por ejemplo, Ceballos era “el virrey de los tres sietes”; Cisneros “el sordo de Trafalgar”; la viuda de Del Pino “la virreina vieja”; Pascual Ibañez “el majo”; Francisca Alzaibair de Viana “la mariscala”; Escribano Boiso “siete pelos”; Sra. Ogorman “la perichona”; Petrona Salcedo de Escalada “la gran señora”, etc. Pero en la clase baja de la sociedad era: “el negrito del farol”, “la negra mazamorrera”, “el policía de la esquina”, “el cochero”, “el vigilante”. Ellos sí, no tenían nombre y apellido a destacar.

           Otro tanto sucedía con las casas, calles y locales, es decir, cuando hablaban entre sí decían: “El barrio recio”, “El rincón de las ánimas”,  “El callejón del pecado”, El hueco de ña Engracia”, “El puente de los granaderos”, “Los cuartujos de Borbón”, “La esquina del peligro”, “El almacén del poste blanco”, etc.  Y esto era así, por causa de la iluminación, es decir, alumbrado público.

          La iluminación era deficiente debido a que, los faroles eran de base angosta y altura alargada. Estos contenían una vela de sebo, cuyo pábilo tardaba en arder, los cuales eran encendidos por una mecha. Por eso decían para referirse a la extensión de un determinado tiempo: “hasta que las velas no ardan”. Pero lo cierto es que eran de poco arder y convertían los vidrios en placas negruzcas, de los cuales solo se percibía un debilísimo brillo de luz. Por esa razón, la gente salía poco de noche, ya que invadía el silencio y la soledad. Además, mientras la gente descansaba cada cual en su casa, la vigilancia policial hacía su trabajo en las calles sobre el barro en el invierno y polvo en el verano.

          Además, según un historiador de apellido Pillado sostenía que esta costumbre se agudizaba más en la política o en cualquier circunstancia de la vida social, a través de la crónica de los modernos periódicos, coplas, carteles, volantes,  y sobre todo en las  tertulias.

          Seguramente en los orígenes del Partido Almirante Brown también sucedía lo mismo.  Por eso cuando los vecinos vieron la construcción chata y baja diseñada por los ingenieros Nicolás y José Canale, ubicada sobre el Camino Real, la llamaron “La Cucaracha”.  Luego, antes de que la municipalidad decretara el nombre para numerosos lugares, la gente ya los había nombrado según sus criterios, como por ejemplo Plaza de Bynnon era"la plaza de los perros", "la plaza de los toros", Plaza Rosales era "plaza Sirito", Plaza de Erezcano era "de los ombúes", Plaza de Bouchard era "de Cabour", Plaza Espora era "plaza de las tres pelucas", etc.




En la planta baja del edificio histórico La Cucaracha se exhiben varios objetos museísticos de iluminación usados en el Partido Almirante Brown. 

jueves, 4 de junio de 2020

La Pandemia Covid-19


Artista:

IGNACIO MALARA

Datos de la obra:

"Aislamiento personal entre varios" / Acrílico s/ tela - 150 x 150 cm.

Reseña:

Creo que la Cuarentena es un problema auto-creado por nosotros, la brecha pudiente. No hablo de la realidad del Covid-19, sino del "aislamiento". Me siento realmente un necio pensando que estoy encerrado, desesperado, aislado y en situación de crisis.

Los que realmente la pasan mal son los que no tienen qué comer, los que no tienen contención familiar, los que no tienen entretenimientos, accesos a cosas básicas.
Te queres lavar las manos, y no tenes agua.

Siempre fueron, son y serán los mismos problemas humanos.

En mi caso al menos, soy siempre el mismo mocoso insolente que tiene familia, agua caliente, exceso de cosas y una infinidad de otras cosas.

Siempre intento salir del sistema, aunque es difícil.

No creo que el arte pueda cambiar el mundo ni mucho menos..., pero mi humilde rol es vomitarlo a través de Él.

Redes:
Instagram: @ignaciomalara

Facebook: Ignacio Malara


Exposición virtual organizada por el "Instituto Municipal de las Culturas Brown", en Casa Municipal de la Cultura.




Artista:

AGOSTINA MAURO

Datos de obra:

"Homenaje"/ óleo sobre lienzo/ 30 x 40 cm.
Reseña:
El escenario actual de conmoción internacional me inspiró a pintar esta obra, como homenaje a nuestros médicos, enfermeros y científicos, que hoy más que nunca son nuestros ángeles a nivel mundial. Abracemos a nuestro país en este difícil momento.


Redes:
Instagram: @agostinamauroarte
Página de Facebook: Agostina Mauro Arte Oficial




Artista:

SANDRA LAGRACE

Datos de la Obra:
“PANDEMIA”/acrílico- óleo / soporte ovalado de 100 cm de alto/ 2020

Reseña:
Mis grandes pasiones son la pintura y la docencia las cuales me han dado infinitas satisfacciones ya que participo en numerosas muestras individuales y grupales. Como docente participo en el canal de YouTube "fusión crear" junto a la firma Atelier y lo más importante doy clases en mi taller en la zona de Adrogué.


Redes:
Instagram: @Sandra Lagrace Arte Adrogué
Facebook: Sandra Lagrace Arte
Y próximamente en mi sitio web Sandra Lagrace

Exposición virtual organizada por el Instituto Municipal de las Culturas Brown, en Casa Municipal de la Cultura.


Artista:
JUAN ANTILEF
Datos de la obra:
"Alaridos de libertad"/ Acuarela sobre papel/ 24 x 32 cm/ 2020.
Reseña:
"El arte siempre ha servido de manifestación sobre acontecimientos, y este no es la excepción. Entonces, manos a la obra y a reflejar nuestra realidad".
Redes:
Instagram: @juan_j_d_antilef

 Exposición virtual organizada por el Instituto Municipal de las Culturas Brown, en Casa Municipal de la Cultura.