Visitas Guiadas Educativas


"La educación es un acto de amor, de coraje; es una práctica de la libertad dirigida hacia la realidad a la que no le teme, sino que busca transformarla por solidaridad, por espíritu fraternal.”


Paulo Freire


“La educación, como práctica de la libertad, implica la negación del hombre aislado del mundo, propiciando la integración.”

Topía


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jueves, 25 de junio de 2020

Una foto para la historia de la electricidad



           Primer Congreso Electrotécnico Mundial realizado en Saint Louis, Estados Unidos, en 1904. En la primera fila Jorge Newbery, el tercero Thomas Alva Edison.

           La Republica Argentina ocupaba uno de los primeros lugares en la adquisición de adelantos tecnológicos.

https://es.wikipedia.org/wiki/Thomas_Alva_Edison

ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN

Jorge Newbery con su perro

AR-AGN-AGS 01 DDF-rg-Caja 360- Inv.82355


viernes, 19 de junio de 2020

Inversiones del Estado a favor del progreso


Dardo Rocha 1838-1892
Fue un Gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Fundó la ciudad de La Plata.
En la ciudad de La Plata el alumbrado eléctrico se instaló en 1883.

Jorge Alejandro Newbery 1875-1914 
Fue un Director de la Iluminación de la Municipalidad de Buenos Aires. 
En la ciudad de Buenos Aires el alumbrado eléctrico se instaló en 1886.


En el Pueblo Almirante Brown el alumbrado eléctrico comenzó a funcionar en enero de 1890.

martes, 16 de junio de 2020

De una manera u otra todos fueron alumbrados



Parte de Farol a gas de exterior al cual le falta la lámpara. 
Restaurado por Fernando González. 


De una manera u otra todos fueron alumbrados

Por Prof. Silvia Roxana Leys



          Esteban Adrogué fue uno de los vecinos de Buenos Aires que estaba preocupado por el servicio de luz tanto privada como pública, ya que ofrecía escasa iluminación. Por eso fue uno de los vecinos que protestaron reiteradas veces por el mal servicio que ofrecían las autoridades de entonces.

          Destaquemos, en los orígenes de Buenos Aires, la ciudad estaba iluminada precariamente por objetos de uso interno y externo.

          En primer lugar, los de uso interno eran candiles o faroles,  es decir, recipientes que contenían velas de sebo o aceite extraído de animales, a estos objetos primitivamente los llamaban lámparas o dicho de otra manera: “utensilio diseñado para alumbrar que consiste en un recipiente lleno de aceite, una mecha sumergida en este, que asoma por un pico, y un gancho para colgarlo”.

          En segundo lugar, los de uso externo se los llamaban faroles, es decir, “caja de cristal u otro material transparente que contiene una luz”.
   
           Por consiguiente, hubo tres sistemas distintos de iluminación según el historiador Félix Luna. En primera instancia, el farol a vela de sebo hasta 1853, en segunda instancia, farol con aceite proveniente de matanza de yeguas desde 1840 hasta 1869, en tercera instancia farol a kerosene traído de Europa desde 1869 y en última instancia,  farol a gas desde 1856.

          Por lo dicho anteriormente, el 9 de septiembre de 1853 Don Esteban Adrogué se unió con otros vecinos de la élite de Buenos Aires llamados Jorge Atucha, Juan I. Fox y Alejo R. Mackinson para solicitar a la autoridad del momento  tengan a bien iluminar una parte de la ciudad con faroles a gas extraído del carbón de piedra. Sin embargo, la respuesta afirmativa a tal petición tardó tres años, porque recién en 1856 se comenzó a utilizar el gas de coque para alumbrado público de la ciudad de Buenos Aires. Y como las empresas de gas eran inglesas, el precio de este servicio no era accesible para todos, así que fue para un limitado sector de la población.

         Mientras Esteban Adrogué esperaba ansioso la colocación de faroles a gas. Se enteró que el Dr. Juan Echepareborda experimentaba con aparatos para lograr obtener luz eléctrica.

          Según el Diario La Crónica con fecha 28 de mayo del año 1854 el señor Echepareborda demostró los efectos de la luz eléctrica el 25 de mayo del mismo año, en la azotea de la “Recoba Nueva”. “…La concurrencia que se encontraba reunida en la Plaza Victoria quedó atónita ante la belleza del espectáculo…”

Plaza Victoria en el año 1890 

          No obstante, cuando diferentes empresas extranjeras ofrecieron a la ciudad de Buenos Aires la posibilidad de instalar un sistema de energía eléctrica fue rechazada. Entonces, la Empresa Electric de Estados Unidos, representada por Walter Cassels se dirigió a la ciudad de La Plata, la cual aceptó el proyecto, convirtiéndose así en la primera ciudad de América latina  que fue alumbrada con luz eléctrica, en el año 1883.

          En consecuencia, el 31 de diciembre de 1889 presidiendo Esteban Adrogué la Comisión Municipal movido por las solicitudes de  los vecinos inauguró la Sociedad Cooperativa  Iluminación Eléctrica de Almirante Brown cuyos accionistas eran los mismos vecinos.  El servicio oficial de luz pública y privada comenzó el primero de enero de 1890. El ingeniero y técnico electricista quien dirigió primeramente SCIEAB fue Charles V. Boisot. Pero los vecinos beneficiados fueron solo un pequeño grupo localizado en lo que sería hoy el casco histórico del Pueblo Almirante Brown, actualmente Adrogué. Además algunos vecinos de  los Pueblos Temperley, La Paz y Banfield.

          Años después, con la aparición del primer yacimiento de petróleo el 13 de diciembre de 1907, en Comodoro Rivadavia, surgió la esperanza de abaratar costos en los servicios de la vida cotidiana de los habitantes de la República Argentina. Más aún cuando el Presidente Hipólito Irigoyen fundó los Yacimientos Petrolíferos Fiscales o YPF el día 3 de junio del año 1922. En 1992 fue privatizada. Y el 3 de mayo de 2012 la Presidente Cristina Fernández expropió el 51% del capital.

Un cuento para ver y escuchar sobre un farol

domingo, 14 de junio de 2020

La Asociación “Nativos de Almirante Brown” o ahora ANPAB






La  Asociación “Nativos de Almirante Brown” o ahora ANPAB       

                                                                                                                    Por Prof. Silvia Roxana Leys


          La Asociación de Nativos de Almirante Brown fue fundada el día 27 de julio de 1947, con la presidencia de Don Enrique J. Lazzati, Vice. Angel Finoia, Secretario Horacio Moggia, Pro Amadeo Barcalde, Tesorero Sebastián P. Sólimo, Pro Arturo Frangi y Vocales: Pedro Scabini, José Mársico, Pedro Tassi, Alfredo Rigoll, Roberto Moggia, Pedro Liberti, José R. Zomero, Julio Arín y otros colaboradores.

          Surge gracias a la idea de un grupo de personas que tenían los mismos sentimientos de pertenencia y la necesidad de preservar la historia local del Pueblo Almirante Brown, o sea, de la ciudad cabecera Adrogué del Partido de Almirante Brown. Esto es debido a que todos eran amigos desde la infancia y cada vez que se reunían recordaban los momentos felices pasados llenos de travesuras realizadas en calles, escuelas y distintas instituciones. Por consiguiente, se pusieron de acuerdo para que esas  reuniones se materializaran en un organismo vital, en una institución útil para dar y recoger en beneficio público. Porque para ellos era menester trazar una traza en la conducta de la gente.

          Los objetivos de la asociación para la aceptación pública son:
  • Arraigar el más profundo cariño al suelo que se ha nacido.
  • Recordar y hacerlo recordar el bien que nos ha hecho los que nos precedieron en nuestro Partido, como fundadores, bienhechores y propulsores de instituciones de bien general, educadores, etc.
  • Fomentar con altas miras, el más grande acercamiento, con fines culturales sin tendencias políticas ni religiosas.
  • Rendir culto a la amistad y dignificar a la Sociedad en que se vive.
  • Construir nuestra propia historia.

          De allí en más los “Nativos” comenzaron a recopilar información de los hechos, anécdotas a fin de de “Preservar el Patrimonio geográfico e histórico”. Ellos piensan que “las cosas deben conservarse porque la destrucción implica un atentado contra la misma historia”.

          Sin embargo, en un primer momento la entidad exigía como medida de origen, para el ingreso de las personas de ambos sexos, justificar el nacimiento en el Pueblo Almirante Brown,  Adrogué y buenos antecedentes, sin discriminar negativamente su condición social. Porque era importante el arraigo desde la cuna, la familia, etc. Los valores positivos morales eran indispensables.

          De esta manera se hicieron actores activos de nuestra historia browniana.

          Agradecemos mucho que con el tiempo nos hayan permitido a todos los vecinos que vivimos hace muchos años en el Partido Almirante Brown ser parte de su Asociación.

          Desde 1983 funciona ANPAB en el Castelforte. 

          El Castelforte fue parte de la casa quinta de José Canale, el ingeniero que diseñó la traza de Pueblo Almirante Brown, fundado el 29 de septiembre de 1872 según los vecinos. 

https://www.facebook.com/NativosdeAdrogue/

Poesía escrita por el "Nativo cartero" de Adrogué y José Mármol Agustín Severo Labadía





jueves, 11 de junio de 2020

Si de cartas se trata


          

 Si de cartas se trata

por Profesora Silvia Roxana leys

         En los primeros años del Partido Almirante Brown era muy común que la gente acostumbraba a comunicarse por carta y telégrafo. Debido a eso, Esteban Adrogué consiguió que se estableciera una Estafeta Postal, la cual primeramente estuvo a cargo de José Chazzo.

          Gracias a la gran actividad comunicativa el 15 de noviembre de 1898 se creó la Sucursal de Almirante Brown, cuyo número de registro era 114. Esta estuvo a cargo de Camila J. Juasdensvich.

          En 1919 fue nombrada para ocupar dicho cargo la sra. Ramona Canosa de Bejarano López. Ella desempeñó su puesto hasta su ancianidad.

          Posteriormente, trabajaron allí otros señores: Victor Chirichela, Emilio Camino Salas y Alfredo Membrano.

Fuente: Hemeroteca del Museo de historia Municipal "La Cucaracha"



Objeto museístico exhibido en la planta baja del edificio histórico "La Cucaracha". Restaurado por la empleada Gloria Cruz.

sábado, 6 de junio de 2020

Apagando faroles para no ver el incendio


El ùltimo Farol porteño.
AGN_DDF/Caja 489, inv.75916 
Buenos Aires. 
Último farol a gas, situado en la esquina de Avenida del Trabajo y Escalada, 
apagado el 19 de marzo de 1931
Se exhibe en el Museo Histórico Cornelio de Saavedra.
Tango, música de Aníbal Troilo y letra de Cátulo Castillo.



Apagando faroles para no ver el incendio

 por Prof. Silvia Roxana Leys

          En la ciudad de Buenos Aires, durante los siglos XVIII y XIX, la gente tenía por costumbre decir refranes y aplicar motes a cualquier persona o cosa, era muy común y corriente, por lo que todos los seres humanos al igual que cualquier cosa  estaban expuestos a merecer sobrenombres sin pensar en las emociones negativas que podían producir en otros. Además, los varones como se pensaban “cabezas de familias” se los reconocían por sus apellidos y en cambio, las mujeres, por el apellido del cual la habían obligado a casar, es decir, eran una cosa más en los bienes de un don. Sin embargo, eso no quiere decir que no haya habido mujeres con agallas para no soportar imposiciones y rebelarse. Muchas son las que hicieron historia. 
  
          Así, como por ejemplo, Ceballos era “el virrey de los tres sietes”; Cisneros “el sordo de Trafalgar”; la viuda de Del Pino “la virreina vieja”; Pascual Ibañez “el majo”; Francisca Alzaibair de Viana “la mariscala”; Escribano Boiso “siete pelos”; Sra. Ogorman “la perichona”; Petrona Salcedo de Escalada “la gran señora”, etc. Pero en la clase baja de la sociedad era: “el negrito del farol”, “la negra mazamorrera”, “el policía de la esquina”, “el cochero”, “el vigilante”. Ellos sí, no tenían nombre y apellido a destacar.

           Otro tanto sucedía con las casas, calles y locales, es decir, cuando hablaban entre sí decían: “El barrio recio”, “El rincón de las ánimas”,  “El callejón del pecado”, El hueco de ña Engracia”, “El puente de los granaderos”, “Los cuartujos de Borbón”, “La esquina del peligro”, “El almacén del poste blanco”, etc.  Y esto era así, por causa de la iluminación, es decir, alumbrado público.

          La iluminación era deficiente debido a que, los faroles eran de base angosta y altura alargada. Estos contenían una vela de sebo, cuyo pábilo tardaba en arder, los cuales eran encendidos por una mecha. Por eso decían para referirse a la extensión de un determinado tiempo: “hasta que las velas no ardan”. Pero lo cierto es que eran de poco arder y convertían los vidrios en placas negruzcas, de los cuales solo se percibía un debilísimo brillo de luz. Por esa razón, la gente salía poco de noche, ya que invadía el silencio y la soledad. Además, mientras la gente descansaba cada cual en su casa, la vigilancia policial hacía su trabajo en las calles sobre el barro en el invierno y polvo en el verano.

          Además, según un historiador de apellido Pillado sostenía que esta costumbre se agudizaba más en la política o en cualquier circunstancia de la vida social, a través de la crónica de los modernos periódicos, coplas, carteles, volantes,  y sobre todo en las  tertulias.

          Seguramente en los orígenes del Partido Almirante Brown también sucedía lo mismo.  Por eso cuando los vecinos vieron la construcción chata y baja diseñada por los ingenieros Nicolás y José Canale, ubicada sobre el Camino Real, la llamaron “La Cucaracha”.  Luego, antes de que la municipalidad decretara el nombre para numerosos lugares, la gente ya los había nombrado según sus criterios, como por ejemplo Plaza de Bynnon era"la plaza de los perros", "la plaza de los toros", Plaza Rosales era "plaza Sirito", Plaza de Erezcano era "de los ombúes", Plaza de Bouchard era "de Cabour", Plaza Espora era "plaza de las tres pelucas", etc.




En la planta baja del edificio histórico La Cucaracha se exhiben varios objetos museísticos de iluminación usados en el Partido Almirante Brown. 

martes, 2 de junio de 2020

Sucede cuando menos se piensa

 Por Prof. Silvia Roxana Leys


          

          Un día como cualquiera, del año 1909, el Pueblo Almirante Brown estuvo inmerso en un primer siniestro. 

          Cuando todo estaba en calma ocurrió lo inesperado, el cielo fue iluminado por el fuego. Por lo cual, los vecinos salieron de sus viviendas para enterarse de lo que estaba sucediendo. Todos fueron en dirección a la Parroquia San Gabriel. Al llegar vieron con gran tristeza que se trataba de un incendio. El sacristán se había descuidado y el altar mayor estaba en peligro de desaparecer. 

          Un inmenso temor comenzó a invadir a las personas. No obstante, todos se unieron para tratar de apagarlo. Pero las llamas ya habían alcanzado los objetos de arte sacro, y no había solución posible. Fue el día que hombres, mujeres y niños contribuyeron para sofocar el primer incendio sin lograrlo. 

           Lamentablemente, se había quemado el altar donado por Doña Mercedez Pereyrallo de Arana y la primitiva imagen del ángel patrono San Gabriel tallada en madera, la que había donado doña Monserrat Fuentes de Deagustini, esposa del escribano. 


Foto de 1930


2 de junio de 1884 Día del Bombero Voluntario

Recién el 30 de septiembre de 1964 el Partido de Almirante Brown tuvo su primera Sociedad de Bomberos Voluntarios.


En la planta baja del edificio histórico municipal “La Cucaracha” se encuentran algunos de los primeros objetos que usaron aquellos hombres.


En la actualidad el cuerpo de bomberos voluntarios lo integran varones y mujeres, es decir, es una actividad que se realiza por vocación.

 




Foto por Mario Fuentes