Visitas Guiadas Educativas


"La educación es un acto de amor, de coraje; es una práctica de la libertad dirigida hacia la realidad a la que no le teme, sino que busca transformarla por solidaridad, por espíritu fraternal.”


Paulo Freire


“La educación, como práctica de la libertad, implica la negación del hombre aislado del mundo, propiciando la integración.”

Topía


miércoles, 13 de mayo de 2020

General Manuel Belgrano (1770-1820)






Manuel Belgrano “un hombre” 

Por Prof. Silvia Roxana Leys
Ensayo Escrito en el año 2008





          Es un hecho que hoy, en Argentina, todavía se tomen a los próceres como personajes estereotipados, es decir, como si no hubieran sido humanos, antes bien, se los relaciona con el personaje ilustre inherente a algún tiempo de la historia en el cual fue protagonista. Pareciera que los hombres no son humanos si resaltan en un hecho histórico.

          Sin duda, al confrontar la realidad, mi prócer preferido: Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano, nacido en Buenos Aires el 3 de junio de 1770 es todavía en los actos de algunas escuelas “el prócer creador de La Bandera Nacional y poco se dice de lo acuciante a su alma”… Nos detenemos en los hechos por los hechos y no, en el hombre desde su dignidad y derechos, en lo más importante, en su esencia, y desde ese punto de vista somos todos iguales. ¿No es la persona humana digna y tiene derechos independientemente de la situación que tenga en este mundo?

          Sí, es ambiguo y ambivalente decir en la actualidad que las mismas necesidades y actividades humanas que desarrollamos día a día, fueron realizadas por los próceres.

          Mi corazón se vuelca libremente a creer que detrás del prócer está el hombre con sus virtudes y defectos. Además, todos nacemos, crecemos y morimos, aunque lo último para algunos es discutible en un sentido filosófico... ¿Morir o dormir?...

          Y es así como en mi imaginación nace la escena tierna de Belgrano bebiendo leche de los senos de su madre criolla, doña María Josefa González Casero, y junto a ellos su padre, don Domingo Francisco Cayetano Belgrano Peri, comerciante italiano. Fue allí donde aprendió a convivir y a respetar a los demás. Es en la familia donde se aprende a dar y a compartir, la estima y la dignidad, el respeto y el cariño. El amor no puede sobrevivir si no es alimentado por el fuego de la familia. No podemos dejar que se corrompa la familia porque se extinguirá el amor en el mundo. La familia es una auténtica trasmisora de valores culturales, éticos y espirituales. Es la célula básica del organismo social y por consiguiente, el hombre es un ser social, y como tal necesita vincularse y desarrollarse en sociedad, porque “la sociedad existe para el hombre y no el hombre para la sociedad.”

          De esta manera, Manuel Belgrano pudo, gracias a su hogar y a una próspera situación económica familiar, completar sus estudios primarios, secundarios y universitarios. Estudió latín y filosofía en el colegio de San Carlos (actual Nacional de Buenos Aires). Y a posteriori, en 1786 se embarcó rumbo a España a fin de completar sus estudios donde en la Universidad de Salamanca se graduó de bachiller, y en la de Valladolid obtuvo el título de abogado. En ese período vive en carne propia la revolución francesa, y además "tuvo" la fortuna de lograr leer escritos prohibidos como: Voltaire, Rosseau, los cuales internaliza para el cultivo personal sin fronteras... Pero es en 1794, a los veinticuatro años cuando regresa a Buenos Aires, y es allí donde comienza a obrar en función del prócer que hoy se recuerda.

          La familia de ayer y de hoy…

          “La familia es el microcosmos de la sociedad; una familia en la cual los niños pueden hacer casi todo, significa preparar una sociedad en la cual todo es posible: una familia desordenada significa una sociedad caótica, una familia llena de "odio" equivale "a una sociedad de gente que odian"; una familia que está a punto de romperse da lugar a una sociedad que está a punto de quebrar.”

Gordon R. Taylor

          Su existencia fue una serie continua de luchas y sinsabores. Hombre de profunda fe cristiana actúo en consecuencia con sus ideales.

         Manuel Belgrano pudo haber ejercido tranquilamente su profesión en Buenos Aires, sin preocuparse por los asuntos públicos. Prefirió en cambio el camino del sacrificio. Designado secretario del Consulado de Buenos aires por las autoridades españolas, regresó al país con la misión, además de escribir una memoria anual sobre el estado de las provincias. Publicó tres de esas memorias, en la última de las cuales expuso sus ideas sobre el libre cambio, ideas que luego fueron aceptadas por las autoridades de Madrid. Él se oponía al monopolio comercial porque sólo beneficiaba a los comerciantes españoles, fiel a sus raíces. ¿Cómo no hacerlo?

           Lo propuesto por su sabiduría iba en relación a mejorar la economía del Río de la plata, sosteniendo que el éxito se lograba a través del fomento de la agricultura y la ganadería. Y en procura de ello instó a enseñar nuevas técnicas a campesinos y estancieros. Pero lo más importante del “gran criollo” es su lucha por todo el sentido observado de sus pasos, puesto que en ellos se descubren la ligadura de su último fin, bien total, unidad de vida. Y aunque todos sus actos hayan sido múltiples, su discernimiento se amparó en la búsqueda de la verdad. Bien le caben las palabras de George Chevrot para describir su personalidad impactante, llena de reflexiones de moral y civismo: “El carácter es la fuerza del alma que capacita a un ser humano para decidirse y gobernarse por sí mismo, gracias al dominio de sí, pero también, y sobre todo, porque demuestra ser independiente de las influencias exteriores. Un individuo sin carácter es como una blanda cera que el primer recién llegado moldea a su gusto, mientras que el hombre de carácter imprime su sello personal sobre todo lo que toca. Ya obre o ya sufra, ya actúe o ya resista, sigue siendo lo que quiere ser”.

           Por lo dicho anteriormente, es destacable mencionar su proyecto de mejora educativa, ya que Belgrano, sostenía que la escuela debía ser pública, gratuita y obligatoria. Por lo tanto se tenía que modificar el sistema educativo para impulsar no sólo el interés de los niños a la escuela, sino también incluir a las mujeres en ellas. Consideraba que debían estudiar para trasmitir buenos valores a los niños. Todos somos hombres, pero no todos actuamos con humanidad ética.

           Siempre…

           Los niños deben ser formados por los mayores. Los adultos deben respetar a los niños: SUJETOS-OBJETOS, personas por derechos humanos-menores ante la ley. La familia es lo primordial.

          Mal puede practicar valores positivos un niño si no sabe lo que es bueno, porque para actuar en forma positiva es necesario aprender.

           Si se quiere que alguien practique valores positivos hay que aprenderlos primero. Luego, se podrán practicar y sólo después enseñar. Hay que recordar que de los errores también se aprende, nadie es perfecto, la experiencia servirá para seguir creciendo. ¡No hay que desanimarse!

Flor Silvestre

          “La alegría de la esperanza nace de la consideración de un fin superior, por lo cual se está dispuesto a luchar con la seguridad de alcanzarle por medio del esfuerzo.”

V. García Hoz



          Hoy…        

         “En la desesperación de ver el mundo he querido detener el tiempo de la niñez. Sí, al verlos amontonados en alguna esquina, en esas conversaciones herméticas que para los grandes no tienen ninguna importancia, he sentido la necesidad de paralizar el curso del tiempo. Dejar a esos niños para siempre ahí, en esa vereda, en ese universo hechizado. No permitir que las suciedades del mundo adulto los lastimen, los quiebren. La idea es terrible, sería como matar la vida, pero muchas veces me he preguntado en cuánto contribuye la educación a adulterar el alma de los niños. Es verdad que la naturaleza humana va transformando los rasgos, las emociones, la personalidad. Pero es la cultura la que da forma a la mirada que ellos van teniendo del mundo.”

Ernesto Sábato. La resistencia.

            Manuel Belgrano opinaba que la escuela debía ser para todos. Después de haber creado varias escuelas primarias, fundó la Escuela de Geometría, Arquitectura y perspectiva, y la Escuela de Náutica, aunque a estas últimas la corona española ordenó cerrarlas.

           El hombre en egoísmo destruye todo lo que toca, no obstante en el altruismo gira, vuelca y hace historia…

           Como periodista fue un gran defensor de la libertad de expresión. Creía que la libertad de prensa aseguraba la instrucción del pueblo, y de tal manera se aseguraba el desarrollo del pensamiento para poder elegir lo mejor en función de todos.

           La virtud es un hábito que nos inclina a obrar bien. San Agustín decía que la virtud es la constancia y la facilidad en el bien obrar, que procede de la bondad del hombre virtuoso.

          Al producirse las invasiones inglesas, Belgrano, actúo con valentía en la defensa de la ciudad, se sintió muy avergonzado por no tener capacidad militar para defender con mayor ahínco su patria. Y sintiendo vergüenza ajena cuando algunos criollos rindieron fidelidad a la corona inglesa, tristemente se marchó a Montevideo. Luego, en la reconquista de Buenos Aires vuelve y comienza a instruirse en la milicia y en la formación del primer regimiento de Patricios ocupando el cargo de Sargento Mayor, pero al ver que no era útil allí vuelve al cargo que tenía en el Consulado.

           Es más difícil reconocer nuestras incapacidades que nuestras capacidades. El hombre tiende a enaltecerse por naturaleza…

          Del pensamiento nacen los actos humanos, es la razón quien convoca a la acción…

          Belgrano, como pensador, formó parte activa en todos los movimientos preparatorios de la Revolución de Mayo de 1810. En la Primera junta de gobierno desempeñó el cargo de vocal y fue nombrado general para iniciar una campaña en el Paraguay, ya que faltaban militares de alta graduación para dirigir los ejércitos patriotas, no obstante puso todo su empeño y su inteligencia en la lucha contra los realistas. Conoció del halago de las victorias en Tucumán (1812) y Salta (1813), cuyas acciones le valieron el reconocimiento de la asamblea Constituyente, un sable de oro y 40.000 pesos en efectivo, que el donó para la creación de cuatro escuelas. Pero después de estas espléndidas victorias, conquistadas a fuerza de valor y patriotismo, sufrió su ejército las derrotas de Vilcapujio y Ayohúma, por lo cual fue separado del mando y sustituído por el general San Martín.

           Muchas veces creemos que nuestro camino tiene un solo sendero…Muchas veces pensamos que hay diferentes sentidos…Muchas veces soñamos al decir que vemos…Muchas veces nos equivocamos…Muchas veces…

Dicen los libros:

          “Los momentos amargos que debió soportar fueron mayores y capaces de abatir al espíritu más fuerte. Ni una queja tuvo contra su mala suerte o contra las calumnias de los enemigos. La patria encontró en él al servidor abnegado, capaz de desempeñar las tareas más delicadas y difíciles.” Esto lo afirman algunos autores ortodoxos al cambio desde la perspectiva del prócer con defecto.

          ¿Belgrano no era un ser humano?...

           Los hechos históricos narran “el valor de un hombre.”

           Reunió alrededor de un millar de hombres y salió al frente de la expedición libertadora. En Corrientes fundó el pueblo de Curuzú Cuatiá, en Campichuelo obtuvo el primer triunfo, sufrió la primera derrota en Paraguarí, y poco después, en Tacuarí, se vio obligado a capitular.

           Obedeciendo órdenes del gobierno de Buenos Aires, levantó a orillas del Paraná, cerca de la ciudad de Rosario, dos baterías para proteger a aquella población del ataque de las escuadrillas realistas. Para dar a sus soldados algo que simbolizara la disciplina y el patriotismo, tuvo la feliz inspiración de crear una insignia con los colores celeste y blanco, que enarboló por primera vez el 27 de febrero de 1812. Un año después la hizo jurar por sus tropas a orillas del río Salado, que desde entonces se llama Juramento. El Congreso de Tucumán la consagró como Bandera Nacional en 1816.

          “El santafecino Cosme Maciel izó la bandera argentina ante las tropas formadas en solemne ceremonia. Belgrano pronunció estas palabras: ¡Soldados de mi Patria! En este punto hemos tenido la gloria de vestir la escarapela nacional: en aquél (señalando la batería de Independencia) nuestras armas aumentarán sus glorias. Juremos vencer a nuestros enemigos interiores y exteriores y la América del Sur será el templo de la Independencia y de la Libertad.”

          En 1814, en unión de Rivadavia, fue enviado a España, en misión diplomática para obtener el reconocimiento de la Independencia pero ya estaba Fernando VII al poder y su misión fracasa. Vuelve al país en 1816. Durante ese período independentista propuso una monarquía incaica como gobierno, para de alguna manera recompensar las injusticias que se habían cometido con las culturas americanas durante la conquista española. En 1819, año en que cayó enfermo de gravedad, debió solicitar una licencia para atender su salud. Al año siguiente muere el 20 de junio de 1820, poco después de cumplir cincuenta años, en la pobreza y el olvido. Solamente el diario “El Despertador Leofilantrópico” mencionó su muerte.

          Sus últimas palabras fueron: ¡Ay, Patria mía!

          Exento de ambiciones, de naturaleza apacible y carácter modesto, fue héroe o mártir de la revolución, según se lo ordenara la ley inflexible del deber.

          “Si la esencia de la fortaleza consiste en aceptar el riesgo de ser herido en el combate por la realización del bien, se está dando por supuesto que el que es fuerte o valiente sabe qué es el bien y que él es valiente por su expresa voluntad de bien. Por el bien se expone al fuerte peligro de morir. Al hacer frente al peligro, no es lo que la fortaleza busca, sino la realización del bien de la razón. El soportar la muerte no es laudable en sí, sino sólo en la medida en que se ordena el bien. Lo que importa no son las heridas, sino la realización del bien.

          De ahí que no es la fortaleza la primera ni la más grande de entre las virtudes, pese a ser la que exige del hombre lo más difícil. Porque no es la dificultad ni el esfuerzo lo que constituyen a la virtud, sino únicamente el bien.”

          El mundo nada puede contra un hombre que canta siempre…Aun frente a su lecho de muerte…



https://www.diariodecultura.com.ar/columna-izquierda/manuel-belgrano-a-250-anos-de-su-nacimiento-una-familia-rica-un-padre-inmigrante-y-una-juventud-moldeada-a-su-medida/?fbclid=IwAR1_S2qZIbaOnfB8Op6hh2Bq3cAZhNXhoSYjRWUvGKZEwJVXlQQBGKpXlIY

lunes, 11 de mayo de 2020

Escultura representando al General Don José de San Martín (1778-1850)

Escultura en madera representando al General Don José de San Martín
Réplica  
Se encuentra exhibida en el edificio histórico La Cucaracha
Restaurada con mucho cariño por Gloria Cruz, empleada del Municipio.

Pintura significativa en base a la versión del pintor Bouchot sobre el General Don José de San Martín
  
Retrato por François Bouchot


https://defensanacional.foroactivo.com/t10554-el-verdadero-rostro-de-san-martin
https://www.eldia.com/nota/2015-8-18-historiadores-discuten-sobre-el-verdadero-rostro-de-san-martin
https://www.lanacion.com.ar/cultura/los-rostros-del-libertador-de-america-nid1295030
https://www.eltribuno.com/salta/nota/2019-11-9-22-57-0-el-retrato-del-general-jose-de-san-martin
https://www.elciudadanoweb.com/los-rostros-de-san-martin/

Problemas eran los de antes


Damas de principios de siglo XX, 1906, paseando por un parque ubicado en Córdoba al igual que lo acostumbraban las damas de Buenos Aires en el Partido de Almirante Brown.

Foto perteneciente al Archivo General de la Nación. Publicada con fines educativos.

AGN_DDF/ Caja 3023, inv: 159767.





Problemas eran los de antes




Por Prof. Silvia Roxana Leys




          Vivir durante fines del siglo XIX  o de la industrialización y el comienzo del siglo XX o de la vanguardización, no era tan sencillo para las damas y caballeros de entonces. Eran ricos entre pobres y no había opción posible para cambiar las circunstancias que marcaban aquel momento de la historia social y económica. Indudablemente, la vida política era para los más privilegiados. En consecuencia, todos no eran importantes.

          El que nacía siendo parte de la élite tenía la oportunidad de seguir siéndolo y lamentablemente, los pobres no tenían ninguna posibilidad de cambiar para mejorar a futuro, es decir, no existía todavía en la República Argentina la clase media, esa que compró lotes en nuestro Partido de Almirante Brown e hizo posible el engrandecimiento de los pueblos y ciudades.

          Por lo dicho anteriormente, parecería que los ricos disfrutaban de sus vidas sin problemas, y en cambio, los pobres los adquirían a raudal. No obstante, esto no es cierto. Por ser todos personas, con sus defectos y virtudes si no tenían problemas, algunos, los buscaban.    

          A través de los diarios de la época descubrimos que lo que ahora es risueño o no, era un gran problema de la alta sociedad.

          En primera instancia, las damas en particular se quejaban de los caminos de tierra puesto que el tránsito de los carruajes les provocaba llegar a destino cubiertas de polvo y lodo, hecho que se encrudecía especialmente en domingo cuando usaban sus vestimentas más lujosas, delicadas para la Misa principal de la semana y los paseos por la Plaza Almirante Brown que también encontraban descuidada.  Destaquemos que en aquel entonces el Pueblo de Almirante Brown poseía varios pantanos. Uno se encontraba sobre la calle Nother ubicada para delimitar la Plaza Rosales; otro sobre la calle Castelli, próximo a la misma; y el más problematizado en el costado sur de la Parroquia San Gabriel. La intendencia no daba a basto con tantas quejas que llegaban al despacho del Intendente y Juez de Paz.  Por esta causa, se resolvió acabar con estos inconvenientes decretando cubrir todos los pantanos mencionados, según el diario La Razón del 20 de octubre de 1901. Además, se dio comienzo a la colocación del empedrado al costado de la Parroquia San Gabriel donde estacionaban los carruajes debido a la iniciativa de Esteban Adrogué, según el diario La Razón del 26 de octubre de 1902.  

          En segunda instancia, los vecinos en general se quejaban de los olores nauseabundos que emanaban los mataderos ubicados en proximidades del micro centro de la ciudad cabecera. Decían que se percibían a diez cuadras de distancia. Recordemos que los suburbios comenzaban a partir de la que es hoy la calle Erezcano.  Pero estas quejas no fueron tomadas en cuenta, por lo que se cerraron debido al devenir del progreso y la urbanización, según el diario La Razón del 26 de enero de 1902.

          En tercera instancia, los vecinos reclamaban el arreglo de la Plaza Almirante Brown debido a su estado general de abandono. Estaban preocupados por el monumento al Almirante Brown y sus placas, ya que solo habían colocado cuatro lámparas incandescentes a sus costados, por lo que la oscuridad ganaba los espacios restantes,  según el diario La Razón del 16 de enero de 1902.  Reclamos que fueron escuchados recién a fines de siglo XX gracias a los gobiernos municipales posteriores al establecimiento de la Democracia, o sea, a partir de fines de 1983. Por lo que en la actualidad se destaca dicha plaza por su belleza, tanto dentro de nuestro país como internacionalmente.

          En última instancia, a los ricos les molestaba los pobres a tal punto que pretendían que no caminaran por los alrededores de lo que es hoy el casco histórico de la localidad Adrogué.  Por lo que resulta increíble que se hayan preocupado en escribir una nota quejándose por eso. La nota lleva por título “Pobres y vagos”, según el diario La Razón del 11 de mayo de 1902. En esta se lee: “…los muchachos vagabundos que pululan por las calles, con sus ropas andrajosas y sus caras desmejoradas por los vicios y las vidas que llevan. Son cuadros estos que deben evitarse en pueblos como el nuestro y que pueden tolerarse solo en las grandes capitales, donde las autoridades son insuficientes para hacer respetar las disposiciones…”

          En definitiva, no se trataba de ser ricos o pobres, los verdaderos problemas eran mucho más profundos que las quejas de vecinos por un bienestar perfecto lleno de comodidades. El problema estaba en no comprender la igualdad de las personas. Se creían con derechos diferentes, a favor de los ricos. ¿Será esta también la razón por la cual se demolió la Parroquia San Gabriel en 1969? Yo creo que sí, para que no quede huellas de tanta opulencia sin sentido. Además, el Vaticano había comprendido sus errores pasados y ofrecía un cambio a través de sus Encíclicas. ¡Qué bueno sería que hayan podido cambiar de pensar antes de morir! ¡Qué bueno si todos tuviéramos la oportunidad de cambiar para bien! Y esto no es de nosotros, es don de Dios, para que reflexionemos las personas…  

           El no poder ver al otro como parte de un nosotros implica que la verdad todavía no haya llegado a nosotros.

         “Bienaventurado los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.”


                                                                  Mateo 5:3 (La Biblia)

El por qué de un reloj público

                                                                                              Fachada de la Parroquia San Gabriel de 1934


El por qué de un reloj público

Por Prof. Silvia Roxana Leys



          Durante los últimos años de vida terrenal, Esteban Adrogué donó un reloj  a nombre de su hija preferida Adela Adrogué de Pairó, para que prestara servicios al vecindario, ya que pocas familias poseían relojes particulares para saber las horas del día y ubicarse así, en el tiempo que les tocaba vivir. Por lo general, solo los caballeros adinerados contaban con relojes de bolsillo, por dicho motivo era menester un reloj público en beneficio de la ciudad cabecera del Partido de Almirante Brown.

          El reloj público fue colocado en la fachada de la Parroquia San Gabriel y desde entonces sus campanadas para marcar las horas del día se familiarizaron con los vecinos.

          El relojero que lo fabricó era un prestigioso comerciante de Capital Federal, Ángel Santini, quien tenía su taller en la calle Cangallo 436, sin embargo estaba domiciliado en el Pueblo de Almirante Brown.

          Años después, en 1903, el reloj público fue alumbrado por varios focos de luz eléctrica para que en las noches se viera con claridad. Esto fue gracias al empresario José Sánchez, quien intervino ordenando la colocación de varios focos en dirección a este, por supuesto autorizado por el  Municipio de Almirante Brown.



Bibliografía consultada:


CÉSAR ADROGUÉ, Buenos Aires, 1911- Notas Históricas de las Comunas de Lomas de Zamora y Almirante Brown. 

JORGE P. FUMIERE, Buenos Aires, 1969-Origen y Formación del Partido y Pueblo de Almirante Brown (Adrogué). 

Diario La Razón, 22 de marzo de 1903.

Diario La Razón, 5 de abril de 1903. 







Objetos exhibidos, por ahora, en la Sala Almirante Brown del Museo y Archivo Histórico Municipal ubicado en el edificio histórico "La Cucaracha", Diagonal Brown 1386, Adrogué. IEH


Fotografía: Silvia Roxana Leys.
Criterio museográfico: Silvia Roxana Leys.

Observación: Objetos colocados conforme a la Historia del Partido de Almirante Brown y las anécdotas que de esta surgen. 

viernes, 8 de mayo de 2020

La historia bajo la lupa por Prof. Silvia Roxana Leys

Actividades para los estudiantes
Investiga: ¿Qué es necesario para que exista la fundación de un lugar?
La única localidad fundada del Partido de Almirante Brown es RAFAEL CALZADA. ¿Por qué se toma como fecha fundacional hechos ocurridos en cada una de las localidades restantes?

miércoles, 6 de mayo de 2020

En tiempos de rezos y cirios

                                                                                 Parroquia San Gabriel en Adrogué 
https://archive.org/details/argentinacatolic00alam/page/n867/mode/2up


En tiempos de rezos y cirios

Por Prof. Silvia Roxana Leys



“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.”

Eclesiastés 3: 1 (La Biblia)



          Eran tiempos de usar las campanas de la Iglesia, mensajeras de los principales acontecimientos del Pueblo Almirante Brown. Sin embargo, su ciudad cabecera  todavía no tenía su Templo,  por lo cual esa actividad resultaba imposible. Por tal motivo las autoridades conjuntamente con los vecinos decidieron continuar con el plan de obras propuesto en la traza del pueblo por José Canale, donde estaban previstos los primeros edificios públicos: Escuela, Parroquia y Casa Municipal.

          Sin embargo, las personas de aquel entonces buscaron la manera de celebrar La Misa y demás prácticas católicas públicas usando la Escuela de varones ya terminada. Para ello se proyectó levantar sobre el frente principal del salón, un altar con una portada que la cubriera durante los días de clases, y la colocación de una campana en la parte externa para anunciar a la feligresía la iniciación de la ceremonia. Además, surgió la necesidad de construir también una casa para el cura con una habitación para que sirviera como capilla provisoria. Esto se gestionó con la aprobación de la Curia Eclesiástica, por lo que el Pueblo Almirante Brown se convirtió en Vice curato. La Capellanía estaba en el Pueblo Rivadavia y el primer sacerdote designado por la Curia Eclesiástica fue José María Cruces.

          La Capellanía provisoria y la Casa del Cura se inauguraron el viernes 1 de enero de 1875 con presencia del Arzobispo Monseñor Aneiros, y luego el doctor García, senador por Entre Ríos.

          Mientras se realizaban actos benéficos obteniendo de ellos todo tipo de donaciones se fijó para el 6 de enero de 1878 la inauguración del Templo dedicado al ángel San Gabriel. Fecha en que se contó con la presencia del cura párroco Severino Álvarez y Otero, el Juez de Paz Ramón Hunt, Presbítero Luis de La Torre, el Canónigo Cornelio Santillán, los Presbíteros Tomás Canavery y Miguel A. Obineta y otras personas invitadas para la ocasión.

          A partir de entonces, Talán-talán o Gong eran los sonidos más escuchados puesto que los emitían dos campanas que había donado Esteban Adrogué con un reloj enorme de cuadrante redondo.

          Las campanas emitían sus sonidos para avisar a los feligreses y habitantes del Pueblo Almirante Brown las reuniones y la hora.

          El sonido Talán- talán se escuchaba más de cinco veces al día para anunciar las Misas.

           El sonido de un Gong señalaba todas las medias horas del día pero según la hora señalada la cantidad de tañidos, como por ejemplo a las doce del mediodía, doce Gong.

           Destaquemos, todos los habitantes cercanos a la Parroquia San Gabriel eran acompañados por los sonidos de las campanas durante todos los días de sus vidas. Es evidente que la costumbre era estar todos unánimes en un mismo sentir. Además, seguir los ritos y costumbres del catolicismo, los cuales abarcaban primordialmente todas sus vidas, posibilitaban la socialización.

          Las campanas fueron bautizadas “Dolores” y  “Sofìa”, como las hijas de Adrogué dueñas de la casa quinta conocida popularmente como “La Cucaracha”. Y se escucharon hasta que una de estas se rompió en 1902. En su reemplazo se colocó una de menor calidad, que no emitía un buen sonido acorde a los requerimientos de las damas y los caballeros. Por esta causa, los vecinos católicos formaron una comisión para resolver el problema de la campana, según el Diario La Razón del 12 de enero de 1902.

         Transcurrido el tiempo, el viernes 23 de enero de 1903 se bendijo la nueva campana,  a la que llamaron “Gabriela”, cuya madrina fue Sofìa Adrogué de Martínez.

         En la actualidad, partes de ese reloj que marcó las horas se encuentra exhibido en el edificio histórico “La Cucaracha” como parte del acervo patrimonial de nuestro Municipio. En cambio, las campanas siguen estando en la Parroquia San Gabriel, a pesar de que el edificio antiguo fue demolido en 1969.

          Las campanas siguen en sus lugares esperando en silencio emitir sus sonidos, como las voces de todos aquellos que aman a Dios.  

https://www.youtube.com/watch?v=or_N6wdpdkY



Bibliografía consultada:

CÉSAR ADROGUÉ, Buenos Aires, 1911- Notas Históricas de las Comunas de Lomas de Zamora y Almirante Brown.

JORGE P. FUMIERE, Buenos Aires, 1969-Origen y Formación del Partido y Pueblo de Almirante Brown (Adrogué).

https://www.youtube.com/watch?v=8EV-ngmrKM0

https://www.youtube.com/watch?v=N1Uy7i-Ae9Y